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Últimas tendencias para tratar los surcos nasogenianos
Los surcos nasogenianos aparecen por muchos factores combinados. Tratarlos bien no es solo rellenar la zona: es armonizar todo el rostro.

Qué son los surcos nasogenianos
Los pliegues nasolabiales, también llamados surcos nasogenianos, son surcos longitudinales que se extienden desde las alas de la nariz hasta las comisuras de los labios. Su expresión varía de una persona a otra, igual que su profundidad, forma, longitud y gravedad.
Por qué aparecen
Su aparición está influida por muchos factores diferentes, que a menudo se combinan entre sí. Entre los más habituales están:
Atrofia de la piel, como resultado de cambios propios de la edad, fotoenvejecimiento, desequilibrios hormonales, enfermedades previas, cuidado inadecuado de la piel, estrés, malos hábitos (por ejemplo, fumar) o factores ambientales adversos.
Ptosis gravitacional, es decir, el descenso natural de los tejidos con el paso del tiempo.
Hipertonía (espasmos) de los músculos faciales o debilitamiento del soporte muscular de la región perioral.
Características constitucionales y genéticas de cada persona.
Maloclusión o pérdida de piezas dentales.
Gesticulación muy activa y articulación marcada.
Pérdida de peso brusca o importante, con la consiguiente flacidez de la piel.
Hábitos como dormir boca abajo, que con el tiempo favorecen la formación de pliegues.
Un enfoque de rostro completo, no solo de la zona
Para suavizar los surcos nasogenianos conviene trabajar con todo el rostro, corrigiendo no solo la zona en sí sino también las áreas cercanas. Solo un enfoque integral ofrece un resultado realmente armónico y permite equilibrar los rasgos faciales, tanto si buscas algo natural como una corrección más marcada. Según cada caso, los métodos más utilizados son los siguientes.
Rellenos de ácido hialurónico
Los rellenos dérmicos aportan volumen y sostienen la zona desde dentro para suavizar el pliegue. El volumen necesario varía en cada persona: puede tratarse solo el surco o también los pómulos y las zonas de soporte, siempre según criterio médico y buscando un resultado natural y equilibrado. La cantidad y la distribución se definen en la valoración, nunca de forma estándar. De forma orientativa, en un mismo procedimiento suelen infiltrarse entre 1 y 2 ml en los propios pliegues y entre 1 y 4 ml en los pómulos, con un máximo total en torno a 6 ml por sesión repartidos entre varias zonas.
Bioestimulación y colágeno
Más allá de aportar volumen, muchos tratamientos buscan estimular el propio colágeno de la piel. El peeling retinoico (retinol), por ejemplo, mejora la calidad cutánea con un notable efecto tensor. Es apto para pieles finas, sensibles o engrosadas, y puede realizarse incluso en presencia de rosácea, cuando otros peelings no están indicados. En su forma superficial actúa sobre el estrato córneo y ayuda frente al fotoenvejecimiento moderado y las arrugas finas, alisando el microrrelieve; en su forma media llega hasta la dermis papilar y se orienta a pieles más maduras, arrugas profundas, cicatrices, poros dilatados e hiperpigmentaciones. Se le llama peeling amarillo porque el ácido retinoico deja en la piel un tono característico durante unas horas tras la sesión.
El fotorrejuvenecimiento con luz pulsada intensa (IPL) actúa sobre la oxihemoglobina de los vasos, que absorbe la luz y transfiere calor a las paredes vasculares. Esa señal desencadena una respuesta controlada de los fibroblastos, que empiezan a sintetizar nuevo colágeno, elastina y ácido hialurónico, mejorando el tono y la uniformidad de la piel.
Radiofrecuencia y láser
La radiofrecuencia y el láser calientan los tejidos desde el interior de forma controlada y estimulan la producción de colágeno, elastina y otras fibras. Esta estimulación de los fibroblastos favorece la formación gradual de un entramado dérmico de fibras renovadas que sostiene la piel. Además, mejora la microcirculación sanguínea y linfática, lo que beneficia la nutrición celular y devuelve elasticidad a los vasos. Como resultado, el tono de la piel aumenta, su textura y su microrrelieve mejoran, los surcos nasogenianos y las arrugas alrededor de la boca y los ojos se atenúan y los contornos faciales se ven más definidos. Son técnicas de estimulación, no de relleno.
El rejuvenecimiento con láser puede ser ablativo o no ablativo, y su indicación depende del estado de la piel y del resultado que se busque.
Hilos tensores
Con todas sus ventajas, los rellenos no siempre aportan el potencial de elevación necesario para corregir los surcos nasogenianos. En esos casos puede ayudar el lifting con hilos (thread lifting), un estiramiento facial no quirúrgico y mínimamente invasivo que emplea hilos especiales con micromuescas o conos. La tecnología de hilos permite suavizar arrugas y pliegues, reforzar los tejidos faciales y contrarrestar la ptosis gravitacional, con un resultado predecible y natural. Es una técnica bien establecida, de bajo traumatismo y efecto relativamente duradero, que se realiza con anestesia local y no requiere hospitalización ni curas complejas.
SMAS-lifting ultrasónico (HIFU)
El HIFU (ultrasonido focalizado de alta intensidad) actúa sobre las capas subdérmicas y el sistema musculoaponeurótico superficial (SMAS). Para que ofrezca un efecto tensor real sobre el surco nasogeniano, conviene tratar todo el rostro y no solo el tercio inferior. A veces las empresas de belleza limitan la sesión a esa zona para reducir el coste del procedimiento, pero un abordaje parcial no logra el mismo resultado que uno completo.
La energía del ultrasonido penetra hasta el SMAS y genera puntos de calentamiento controlado que llevan a las fibras de colágeno a contraerse. Esto reduce el volumen del SMAS y produce un efecto de elevación inmediato del soporte muscular del rostro. Además, activa la síntesis de nuevas fibras de colágeno y elastina a nivel de la aponeurosis, un efecto que sigue desarrollándose durante los tres a cuatro meses siguientes y que forma nuevo tejido de sostén. El ultrasonido focalizado también estimula colágeno y elastina en la dermis, contribuyendo a la tensión general de los tejidos.
El SMAS-lifting es especialmente útil en los tipos de envejecimiento cansado y deforme, cuando hay flacidez o pérdida de volumen pero sin un exceso importante de piel.
Tu valoración con la Dra. Vlasenko
Cada rostro y cada tipo de envejecimiento pide una combinación distinta de técnicas. La forma de saber cuál es la adecuada para ti es una valoración personalizada. Pide tu cita con la Dra. Oxana Vlasenko en DaVinci Clinique y diseñaremos juntos el enfoque que mejor se ajuste a tus rasgos y a lo que buscas.
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Preguntas frecuentes
¿Qué tratamientos existen para los surcos nasogenianos?
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Entre los métodos más utilizados están los rellenos dérmicos, el peeling retinoico, el rejuvenecimiento con láser ablativo y no ablativo, el fotorrejuvenecimiento con luz pulsada intensa (IPL), la radiofrecuencia, los hilos tensores y el SMAS-lifting ultrasónico (HIFU). Cada uno actúa de forma distinta: unos aportan volumen, otros estimulan colágeno o tensan los tejidos. La opción adecuada para ti depende de tu valoración médica.
¿Se puede corregir el surco tratando solo esa zona?
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No: para suavizar los pliegues nasolabiales conviene trabajar todo el rostro, corrigiendo no solo la zona en sí sino también las áreas cercanas. Solo un enfoque integrado permite armonizar los rasgos faciales y lograr un resultado equilibrado, tanto si buscas algo natural como una corrección más marcada.
¿Los hilos tensores dan un resultado natural?
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Los hilos tensores son un lifting facial no quirúrgico y mínimamente invasivo que permite suavizar arrugas y pliegues, fortalecer los tejidos y combatir la ptosis, con un resultado predecible y natural. Se realizan con anestesia local, sin hospitalización ni apósitos complejos. Si el potencial de elevación que necesitas es mayor que el de un relleno, esta técnica puede ayudar.
¿Cómo actúan la radiofrecuencia y el láser sobre la piel?
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La radiofrecuencia y el láser calientan los tejidos desde el interior y estimulan la producción de colágeno, elastina y otras fibras, lo que mejora el tono, la textura y el microrrelieve de la piel y reduce la gravedad de los pliegues. Son técnicas de estimulación, no de relleno: su indicación y combinación se define en tu valoración médica.
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